domingo, 8 de octubre de 2017

Campanas, sonidos ancestrales, repiques mágicos

Existe algo que para mí es una parte importante, yo diría imprescindible, en el ambiente de cualquier pueblo o ciudad, algo que es complemento del Patrimonio Inmaterial y Sonoro de la Humanidad. 

Ese algo es el sonido que nos brindan "las campanas".

El sonido metálico del son de una campana es inconfundible y entrañable.
Me resulta muy relajante pasear a mi perrita por el pueblo y escuchar el repique de las campanas de la iglesia marcando las horas.

Este gusto (como no) se remonta a mis años más tiernos, cuando eramos niñas, muy cerca de mi casa tenía una iglesia, y las campanas eran como una "canción de cuna" para mí.

De pequeñita me daba miedo la oscuridad y la noche, pues mi madre, para que no me destapara, me asustaba diciéndome que si lo hacía vendría "el bubu" y me llevaría, eso hizo que cogiera ese malsano temor a la noche y su oscuridad, pero mis amigas las campanas paliaban (como si de hadas madrinas se trataran) en gran medida mis terrores infantiles.

Su sonido, a cualquier hora que pudiera despertarme, me daba "seguridad", eso y mi Nancy a mi lado, por supuesto.

Su origen no está muy claro. Italia se atribuye su creación, y debe su nombre a una región de allí llamada "Campania".

Pero, siempre hay un pero, existen evidencias de que ya en el Antiguo Egipto se usaban campanas en las ceremonias de enterramientos para ahuyentar el mal y la negatividad que ellos producen. Empiezo a dudar de que exista algo que no lo hayan usado o probado  antes los egipcios que nadie.

También en Asia, concretamente en China se conoce su uso desde hace más de 4.000 años, y también en la India se usan desde tiempos inmemoriales en las liturgias

Aquí, en Europa. no fue hasta el siglo VI, que las iglesias comenzaron a utilizarlas.

La cultura tibetana, asocia la forma de la campana, a la forma femenina, simbolizando también toda la sabiduría que ella encierra y las virtudes femeninas quedan así representadas a través de las campanillas y su son.

Existen infinidad de creencias, en torno a este objeto, que podemos denominar "mágico".

Desde atribuirle "poderes" para atraer la lluvia, o hacer que una tormenta amaine.
Hasta proteger a los animales de la casa y de la granja. De ahí, que desde no se recuerda cuando, el ganado (vacas, ovejas, cabras, bueyes, etc) llevan alrededor de su cuello colgando un "cencerro". Y yo que pensaba que era para oirlos venir.

Un dato curioso sobre su tamaño, la más grande de todas las que existen a día de hoy en el mundo, se encuentra en Moscú, y está en una calle de esta ciudad rusa, ya que está quebrada y su única función es monumental, la llaman "La Gran Campana del Zar" y pesa 216 toneladas (como 216.000 kilos de naranjas ¡que barbaridad!).

Por otra parte, la que es más grande del mundo pero si que está en funcionamiento, se encuentra en la ciudad alemana de Colonia, en la Catedral del mismo nombre y pesa 24 toneladas (bastante más "ligerita" ¿no?).
"La Gran Campana del Zar" (Moscú)

La española "más gorda"(me refiero a la campana, no nos confundamos chicas), al igual que la rusa está quebrada, por lo visto la fundieron mal cuando la fabricaban y nunca sonó bien y la tenemos en la Catedral de Toledo, pesa 18 toneladas (aun así es la más "estilizada") y el nombre por el que se la conoce es precisamente "la gorda" (pobrecita).
"La Gorda" (Toledo)

Ya veis chicas, que curioso es a veces remontarse a los ancestros de cualquier cosa, incluidos objetos, utensilios, etc. Como el que hoy he tenido el gusto de presentaros y que me trae tantos recuerdos infantiles.

Seguro que muchas de vosotras teneis en casa alguna campanita o campanilla, bien sea decorativa, ornamental (del arbolito de Navidad) o similar.

Para la que quiera darle además de su uso decorativo, otro también muy práctico, es hacerla sonar en todas las estancias de vuestra casa, hacedlo y veréis como el ambiente se aligera y eliminan las tensiones y las cargas negativas que se van acumulando y que acaban por provocarnos incluso malestares físicos.
Eso si, cuando las hagais sonar que sea de día, a unas horas que no se os puedan quejar los vecinos, y ya me contareis.

Un abrazo a todas.




2 comentarios:

  1. Siempre me gustaron las campanas, te hacen sentir bien, ahora entiendo porqué. Gracias por tu blog. Besitos :)

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  2. Muchísimas gracias a ti por seguirnos Ana. Un abrazo. Caterina.

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